
Qué duele de los humildes años,
la tierra donde el tiempo de siembra
echó a perder la cosecha,
las infranqueables fronteras
donde el pasado se consume
y engulle al presente.
Y yo que siempre supe labrarlas
arranqué las sierpes y enfrenté la sequía...
...todo en vano.
Mis manos pasadas por la fé
de días áridos de recuerdos,
de pasto seco rodeados,
nervios en las raíces de la sangre
y mi brazos cultivados en abrazos
para nada, para el dolor del invierno...
...nunca medí mi transparencia.
Fuiste lobo obeso que engulló a su hombre.
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2 comentarios:
Fríos son todos los inviernos y más sin nada que recoger o que te recoja.
Según Raúl Garrido "El otoño siempre duele", pero según yo "el invierno mata".
Y yo sigo llorando por una isla que me queda grande.
Sonríe, que hace tiempo que no te lo pongo. :P
Sonrío porque me he reecontrado con alguien del pasado que me devuelve la sonrisa, pero estoy triste por la persona que he dejado atrás, que me daba todo menos las ganas de vivir.
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